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Ideas para el Proyecto Nacional (IV Parte)

VI. DEFENSA NACIONAL

23.- Aspiramos a una plena autodeterminación que debe preservar los intereses vitales y esenciales de la Nación. Esto se obtiene con el imprescindible apoyo de una sociedad esclarecida y compenetrada de los grandes objetivos nacionales, la protección adecuada de las necesidades y el armónico desarrollo del potencial nacional.

Desde el nacimiento de nuestra Nación como entidad independiente se entabló la lucha, ancestral, entre el Proyecto Nacional y el antinacional, entre la concepción propia y la importada, entre la realidad hispano-católica y la ideología anglosajona-protestante, entre la lucha por la liberación y la entrega a la dependencia, entre los factores aglutinantes de la Patria y los disociadores de la misma, entre nacionales y antinacionales, entre la defensa de la Nación y la indefensión más abyecta.

24.- La Defensa Nacional no circunscribe su acción tan sólo a las Fuerzas Armadas. Éstas son el "instrumento de lucha" y " el mejor instrumento", piedra o metal de la cuerda y el arco que "son la nación toda" (Perón); y en la realización del potencial de guerra deben intervenir "la totalidad de las fuerzas morales y maeriales con capacidad y rapidez" (Manuel N. Savio). Esta "visión totalizadora" (Florentino Díaz Loza), ya lo dijimos repetidamente, tiene dos misiones fundamentales: una, constitucional, salvaguardar los intereses de la Nación; la otra, institucional, brazo armado de la Patria. Reemplazar estos objetivos nacionales, a cambio de lo impuesto por el Nuevo Orden Internacional, ha significado perder de vista el valor geopolítico nacional y comprometer la soberanía nacional porque desaparecen las políticas independientes. Desde el punto de vista geopolítico estamos a cien puntos; no nos falta nada: tenemos una gran plataforma continental, contamos con incalculabes riquezas, nos benficiamos con las cuatro estaciones, cultivos variados, ganadería abundante, mierales, etc. Pero en lo relativo nos hallamos comprometidos, rodeados de seis países, con fronteras extensas y difíciles, población escasa y además, concentrada. Nuestras Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aeronáutica) estaban destinadas para hacer frente a las grandes amenazas; las Fuerzas de Seguridad (Prefectura y Gendarmería), para las medias (terrorismos, narcotráfico, contrabando), y las Fuerzas Policiales (Federales y Provinciales), para las amenazas menores (delitos comunes). Con unidad de mando.

Asimismo había apoyo logístico (Fabricaciones Militares, planta industrial en Córdoba, fábrica de submarinos,...) y un formidable sostén civil: comunicaciones, energía, petroquímica, siderurgia, servicio militar.

Los grandes objetivos fueron reemplazados po misiones coloniales para resguardo del Nuevo Orden impuesto por el imperialismo anglo-norteamericano, que usa nuestras Fuerzas Armadas para hacer "changas". Las tenemos ahora para magníficos conciertos y vanas presencias en el exterior. En cambio Fuerzas Armadas, cuando emprendieron el camino nacional, produjeron enormes posibilidades revolucionarias, como las realizadas en el proyecto 1943-1945.

Hoy han perdido su razón de existir; lo mismo da el Golfo que el Atlántico Sur; y quizás más aquél, por egoísta interés individual económico. ¡Lamentable! Por el contrario, necesitamos Fuerzas Armadas comprometidas seriamente en la defensa de su territorio y de su patrimonio; sin este, Argentina es una ficción (Julio C. González). Nos quedará el enorme privilegio de vivir enajenados.

25.- Las Fuerzas Armadas provienen del Pueblo que las nutre, y al cual en última instancia deben servir en relación a los intereses de la Patria toda. Son parte de él y su unión con éste resulta vital para el proyecto nacional. No deben servir a la oligarquía que invariablemente las usó para sus apetencias sectoriales. Los lamentables desencuentros con el Pueblo, debido a ideologizadas cúpulas elitistas, comprometieron el prestigio de las mismas y, por tanto, la independencia nacional. El pronunciamiento del 3 de diciembre de 1990 tuvo como finalidad exclusiva alertar sobre las políticas que nos llevaban al abismo en el cual estamos sumidos.

De allí que la mejor manera de volver a ser, consiste en retornar a sus funciones específicas e insustituibles: geografía y valores, industrias y desarrollo, soberanía y dignidad. Para lo cual deben contar con todos los medios necesarios para tan trascendentales finalidades. La reconstrucción política, social y económica de la Patria no podrá lograrse sin la reconstrucción de las Fuerzas Armadas. Por eso es que si la Defensa Nacional comienza en las personas, pasa por los Pueblos, se solidifica en las Fuerzas Armadas, en unión con aquéllos y en solidaridad con éstas... concluye el Estado Nacional, fuerte e integrador. Nada puede escapar a esta óptica: desde la acción política interna hasta la diplomática y conducción de la Nación; desde la tarea del obrero hasta la creación de industria propia que transforme y potencie la economía nacional. La Defensa Nacional es un problema integral que no es posible resolverlo en compartimentos estancos, sino en la movilización general de los hombres y de las instituciones de la patria toda.

La acción de nuestras Fuerzas Armadas posibilitó el despegue industrial de la Argentina, hoy lamentablemente destruido.

El ritmo histórico acelerado que hoy viven las naciones obligan a que el conjunto de la ciudadanía -como elemento disitintivo de autonomía, identidad e integridad nacionales- asuma su papel activo enla misma. De modo que es la Nación integral, estruturada en base a un Proyecto Nacional que nos compromete a todos, surgida a su vez de una Doctrina Nacional, sintetizadora de los grandes principios permanentes y vitales de nuestra sociedad, la que resulta actor y autor de la misma.

Sólo un Pueblo fuerte, conuna idea superior y superadora y un vigoroso brazo armado, podrá derrotar cualquier agresión, ya sea ideológica, cultural, financiera o armada; disuadiendo así en el intento por dominarnos a los provocadores de afuera, y a sus epígonos locales de adentro, ya que "sólo cuando hay voluntad de vencer se obtiene la victoria" (Perón).

VII. POLÍTICA INTERNACIONAL

26.-Solamente puede lograrse una verdadera y justa política internacional si la misma sostiene su accionar en un doble fundamento: la existencia de naciones soberanas, y el principio de igualdad jurídico-política de los diferentes Estados nacionales.

El orden jurídico internacional debe surgir de la conciliación de las necesidades e interese de cada uno de los países, conformando una verdadera confraternidad con todos los pueblos del mundo que tienen derecho a organizar comunidades justas, libres y soberanas.

De allí que los organismos internacionales no pueden aspirar ni a tutelajes ni a intentos de subordinar naciones. La independencia moral y material de las naciones debe estar garantizada con total salvaguarda de las legítimas aspiraciones de cada una de las naciones. No puede construirse ningún pretendido orden, si el mismo no se halla fundamentado en el respeto a la persona humana, en las comunidades nacionales, en el sincero respeto a la autodeterminación de los pueblos y en la absoluta igualdad de todas las naciones. La realidad internacional actual conspira contra esto: resulta una infamia pregonar los derechos humanos y al mismo tiempo que cinco naciones se constituyan en privilegiads con derecho a vetar cualquier iniciativa, aun la ás justa, la más humana y la más acorde al derecho. Menos aún cuando alguna de ellas se considera dueña del planeta. La paz sólo puede ser fruto de la justicia y del amor.

De las inevitables ruinas del actual mundo -el muro cayó hacia ambos lados- debemos construir el nuevo mundo basado en la cooperación, la ayuda y la solidaridad recíprocas entre las diferentes naciones. Porque junto a sus innegables derechos, los Estados poseen obligaciones ineludibles con sus pares: el cumplimineto de éstas debe tender a la mejora general de las condiciones de vida, a la comunidad de esfuerzos, a la defensa de los valores espirituales y materiales que son patrimonio de todos los seres humanos, a eliminar el escándalo que significa la existencia de dos terceras partes de la humanidad sin posiblidades de presente ni proyecto de futuro. Debe erradicarse totalmente a la feroz oligarquía internacional que pretende seguir imponiendo a los pueblos y a las naciones la tiranía de un pretendido pensamiento único (A. Salbuchi).

27.-La política internacional de una nción se realiza cunado se dterminan metas estables y medios adecuados a tales finalidades. Si éstas, por el contrario, son pergeñadas desde el exterior -como sucede actualmente con las impuestas por el feroz Nuevo Orden manejados desde los inhumanos centros financieros internacionales- es obvio que esa política no puede responder a las necesidades nacionales. En forma eminenet fueron Yrigoyen y Perón quienes posibilitaron una autodeterminación de la Argentina en momentos de graves crisis munidales, sin olvidar lo realizado durante el siglo XIX por el brigadier Juan Manuel de Rosas. Se difinió una política propia, independiente de cualquier gurpo foráneo, y abierta. Quienes maliciosa e intencionadamente hablan de aislamiento, confunden los protagonismos que, como nunca, tuvimos en asambleas americanas e internacionales, con los presidentes citados y que constituyeron la más alta expresión de dignidad nacional, con las abyectas actitudes de los que proclamaron "relaciones carnales", con un Argentina siempre abajo y sometida al proyecto imperialista.

28.-Escribe Carl Schmitt que la distinción propiamente política es diferenciar al amigo del enemigo. Y así es no más: si no es conocido quién es el enemigo, resulta imposible construir el sistema sólido de alianzas que necesita la Nación. Por eso que, además de otras justas motivaciones, la guerra del Atlántico Sur mostró fehacientemente ante propios y extraños, quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos de la Nación y Pueblo Argentinos. Esto es definitorio.

La más grave y principal defección de los gobernantes comienza cuando se tergiversa esta realidad; realidad que incluso a veces escapa a simpatías hacia uno u otro grupo nacional. No aceptar esto hace incurrir en la más infamante de las traiciones: la de la Patria.

29.-El Orden Internacional que deseamos es el que la Argentina proponga a las demás naciones la no intervención en los asuntos internos de otros países, en la convivencia pacífica y en la solución consensuada de las inevitables disputas entre estados. Ese orden internacional no es posible si no se acepta el principio de soberanía e igualdad jurídica de las naciones. La caída del muro pareciera que anula las pautas que sustentara la Tercera Posición que clarividentemente propusiera el Gral. Perón. Para nosotros las mismas mantienen plena vigencia, en solidaridad recíproca con los pueblos que aspiran a su liberación. Hoy más que nunca existe un perverso afán por dominar de parte de grupos (que incluso superan apetencias nacionales) que intentan imponer la más feroz de las tiranías: el unimundialismo que niega las patrias, las culturas y la religión. Cada pueblo debe tener la posibilidad, en base a su propia autodeterminación y a su propia manera de ser, de construir su destino; y cada estado, así, se hallará en condiciones de fundamentar la ineludible misión que toda nación debe lograr. Solamente desde nuestro propio nacionalismo cultural es como podremos proyectarnos hacia el continente; y desde éste, hacia el universalismo.

30.- Reiteramos que nuestra política exterior debe reafirmar la total e irrestricta soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Sector Antártico Argentino e Islas del Atlántico Sur. Cualquier defección a este postulado hace incurrir en traición a la Patria. Asimismo considramos que la renovación de la genial concepción geopolítica del Virreinato del Río de la Plata, con naciones independientes, intereses coincidentes y desarrollo equilibrado con las naciones de afuera de esta área, deberá trasformarse en un proyecto asumido por raíces comunes y compartido en acciones efectivas. No se trata de que alguna nación absorba a otras; se busca que nos integremos entre todos para conformar la Patria Grande que soñaran, entre otros, Artigas, Rosas y San Martín. No como dominio imperialista de una con respecto a otras, sino como aporte a la fortaleza común. Separados valemos lo que el imperialismo permite; juntos dejaremos de ser yunques para convertirnos en martillo (Perón).

Se trata de recuperar el sentido de la historia. Como lo dice José Antonio: "Las naciones que no se saben servidores de una misión en el mundo, pasan de épocas de severidad cruel y abusiva a épocas somnolientas y estúpidas". Imposible mayor claridad, ni mayor realidad.

31.-Demás está en recordar que el Nuevo Orden propuesto desde el imperialismo anglo-norteamericano y denunciado, por nosotros, desde hace más de una década, se halla en las antípodas de esta concepción. Así expresabamos el 12 de noviembre de 1992: "Resistiré a esta moderna y falaz invasión hacia nuestras culturas y valores, es un mandato de nuestros próceres y a la vez un deber de todo patriota iberoamericano que se precie de ser persona con dignidad".

Somos hijos de la gran Patria Iberoamericana; o nos convertimos en indignos y bastardos esclavos del imperialismo.

La consigna sigue siendo idéntica: "LIBERACIÓN O DEPENDENCIA". Para esto se necesita una "diplomacia armada", como enseñaba clarividentemente ese gran patriota llamado Estanislao S. Zeballos; de otro modo, concluía, ingresaremos "como colonias inermes de las grandes potencias".

Impulsamos a los ciudadanos de la Patria a que sumen sus esfuerzos para resistir al "orden de los satisfechos". En esta empresa, sí vale la pena darlo todo, incluso la vida.

HAGAMOS POSIBLE LA ARGENTINA

(en la próxima actualización encontrará la quinta y última parte de este documento)

 

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